© 2017 by Andreina Maldonado

  • Andreina Maldonado

Performing Arts in the Barrio

[Español abajo]

Performance art has an important significance for the Latinx immigrant communities with whom I have had the honor of working in the year 2018 in the Mission District, San Francisco. We know that historically the people of Central and South America have a rich artistic expression coming from the ancestral Indigenous and African cultures that for many decades have influenced the urban and experimental art of our times. It is possible that the centuries of oppression and need experienced by our people made it possible for them to find a platform of resilience in art. From music, poetry, dance and theater, performance art has become part of the individual's resilient identity as a way to alleviate, narrate their stories, and disseminate knowledge. And it is in knowledge where my interest arises, because if it is true that our peoples are not part of the academic education system, but rather an education based on ancestral and daily knowledge, then how does education reach our people?

In my experience as an artist and community organizer, I have found in art and in the process of making art a very powerful educational tool for our people. Making art as a teaching tool is a Pedagogy of Popular Education that facilitates the understanding and reflection of social issues using the body, expression, and creativity. To talk about Popular Education, we must mention the Brazilian educator Paulo Freire, who in the mid-1960s created a powerful method of literacy where people who could not read or write learned through reflection on their own experiences and issues that they affected them personally. In Popular Education, teachers are the common people, wisdom comes from their own experiences and not from the people who come from the academy. And this is how educators and the community use popular education to work together to transform the lives of people, using different educational methodologies that combine personal experiences and art, and in my case performative art.

In San Francisco, there is a work cooperative called the Day Labor Program and the Women's Collective (DLP / WC) where the members are organized to unite and empower workers so that they know their rights, demand fair payment and dignified work. This cooperative has more than 50 active members from all parts of Central and South America, people of color and working class. In the year 2018-2019, thanks to the support of the Art Commission of San Francisco, the California Arts Council, and the Dance Brigade Dance Mission Theater we have created two performance art programs: Coro Jornalero (Worker Choir), and Baile Colectivo (Collective Dance). In these programs the participants dance, play music, sing, create their own movements and write their own songs. They also discuss important issues for them such as good nutrition, mental and physical health, decent work, the future of workers in this country, and even the caravan of immigrants from the border between Mexico and the United States.

These artistic spaces created by the members are vital for expression, building resilience, camaraderie, relief and collective power. Each class begins with a meditation, breathing and connecting with the bodies, we continue in the dance class with a series of movements that strengthen the body and memory, and we finish with an affirmation to reflect and practice during the week. In the choir class we begin with the practice and revision of the guitar, and then with warming up the voice. The compañerxs are actively involved in the discussion of the topics of each class, and write poetic verses to be put on the music. Through these creative exercises, the compañerxs create spaces for conversation where information and points of view flow freely and achieve a collective understanding. The same participants are the educators and creators of educational works that through performance art arrive and connect with more workers and people in general. Art within a framework of popular education is essential for the growth and empowerment of our immigrant communities. I hope that 2019 will bring more discoveries and opportunities for personal and collective development, where we can all have equitable access to resources and internal transformation, for this I believe that educators and community workers should adopt popular education, especially art as a transformative and empowering vehicle for unity and solidarity between immigrants and the working class.

Photos by: Catilin Crow

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El arte performativo tiene un significado importante para las comunidades inmigrantes Latinas con las que he tenido el honor de trabajar en el año 2018 en el Distrito de la Mission, San Francisco. Sabemos que históricamente las personas de Centro y Suramérica cuentan con una rica expresión artística proveniente de las culturas ancestrales Indígenas y Africanas que por muchas décadas han influenciado el arte urbano y experimental de nuestros tiempos. Es posible que los siglos de opresión y necesidad experimentados por nuestras gentes lograron que ellxs encontrarán una plataforma de resiliencia en el arte. Desde la música, la poesia, el baile y el teatro, el arte performativo se ha convertido en parte de la identidad resiliente del individuo como una forma de aliviar, narrar sus historias, y difundir conocimiento. Y es en el conocimiento donde surge mi interés, por que si es cierto que nuestros pueblos no forman parte del sistema educativo académico, sino más bien de una educación basada en el conocimiento ancestral y cotidiano, entonces cómo llega la educación a nuestra gente?

En mi experiencia como artista y gestora comunitaria, he encontrado en el arte y en el proceso de hacer arte una herramienta educativa muy poderosa para nuestra gente. El hacer arte como herramienta de enseñanza es una pedagogía de la Educación Popular que facilita la comprensión y reflexión de temas sociales utilizando el cuerpo, la expresión, y la creatividad. Para hablar de la Educación Popular, debemos de mencionar al educador Brasileño Paulo Freire, quien a mediados de 1960 creó un método de alfabetización poderoso en donde las personas que no sabían leer o escribir aprendían a través de la reflexión de sus propias vivencias y cuestiones que les afectaban personalmente. En la Educación Popular, los maestros son la gente del común, la sabiduría proviene de sus propias experiencias mas no de la gente que proviene de la academia. Y es así como los educadores y la comunidad utilizan la educación popular para trabajar juntos para transformar las vidas de las personas, empleando diferentes metodologías educativas que combinan las experiencias personales y el arte, y en mi caso el arte performativo.

En San Francisco, existe una cooperativa de trabajo llamado el Programa de Day Labor y La Colectiva de Mujeres (DLP/WC) donde lxs miembrxs se organizan para unir y empoderar a trabajadorxs para que conozcan sus derechos, exijan un pago justo y trabajo digno. Esta cooperativa tiene más de 50 miembrxs activos de todas partes de Centro y Sudamérica, personas de color y de clase trabajadora Americana. En el año 2018-2019, gracias a el apoyo de la Comisión de Arte de San Francisco, el Consejo de Arte de California, y el Teatro de Baile “Dance Mission” hemos creado dos programas de arte performativo: Coro Jornalero, y Baile Colectivo. En estos programas lxs participantes bailan, tocan música, cantan, crean sus propios movimientos y escriben sus propias canciones. También, dialogan y discuten temas importantes para ellxs como la buena alimentación, la salud mental y corporal, el trabajo digno, el futuro de lxs trabajadorxs en este país, y hasta La caravana de inmigrantes de la frontera entre Mexico y Estado Unidos.

Estos espacios artísticos creados por los miembrxs son vitales para la expresión, la construcción de resiliencia, el compañerismo, el alivio y poder colectivo. Cada clase comienza con una meditación, respirando y conectando con los cuerpos, seguimos en la clase de baile con una serie de movimientos que fortalecen el cuerpo y la memoria, y terminamos con una afirmación para reflexionar y practicar durante la semana. En la clase de coro comenzamos con la práctica y revisión de la guitarra, y luego con el calentamiento de la voz. Lxs compañerxs se involucran activamente en la discusión de los tópicos de cada clase, y escriben versos poéticos para ser puestos sobre la música.

A través de estos ejercicios creativos lxs compañerxs crean espacios de conversación en donde la información y puntos de vistas fluyen libremente y consiguen un entendimiento colectivo. Los mismos participantes son lxs educadorxs y creadorxs de obras educativas que por medio del arte performativo llegan y conectan con más trabajadorxs y personas en general. El arte dentro de un marco de educación popular es esencial para el crecimiento y empoderamiento de nuestras comunidades inmigrantes. Espero que el 2019 traiga más descubrimientos y oportunidades de desarrollo personal y colectivo, en donde todxs podamos tener acceso equitativo a los recursos y a la transformación interna, para esto creo que lxs educadores y trabajadorxs comunitarios debemos de adoptar más aún la Educación Popular, en especial el Arte como vehículo transformativo y empoderador para la unidad y solidaridad entre personas inmigrantes y la clase trabajadora.

Fotos por: Caitlin Crow


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